El pasado miércoles, se publicó el resultado de la primera subasta del SICAD: http://www.bcv.org.ve/c5/sicad/resusicad1.pdf
Como se puede observar, sólo se publicó el resultado del precio mínimo el cual, obviamente, es igual a la tasa oficial de Bs. 6,3. A continuación tres lecciones que se pueden desprender de la primera subasta:
1. Si no se publicaron los resultados, es porque fueron mucho más altos que lo esperado. Promedio de apuestas apunta a Bs. 15. 
En una simulación simple, realizada con números aleatorios entren 6,3 y 23 para los precios y US$ 30.000 y 200 millones para los montos solicitados, para 1000 interacciones, el precio promedio apunta a Bs. 15 y el precio promedio ponderado a Bs, 14,87. No es necesario hacer un ejercicio mayor para saber que cualquier apuesta por debajo de 23 es buena apuesta.
Evidentemente, hay un temor por parte del gobierno de publicar los resultados. En plena campaña electoral, indicar que el BCV vende dólares por encima de la tasa oficial de 6,3 ya se interpreta de inmediato como una nueva devaluación, con su correspondiente costo político.
2. Si los precios fueron más altos, es porque quienes controlan el SICAD están dispuestos a ceder: avanzan los pragmáticos. 
En los escenarios Polinomics le dijimos a nuestros clientes que el precio del SICAD dependería de quién tuviera el control político del mismo. Si Giordani tuviera el control político, las asignaciones hubiesen sido mucho más cercanas a 6,3, aunque en proporciones pequeñas. Al haberse asignado montos a precios que rondan los 13-15 bolívares por dólar, según fuentes extraoficiales y simulaciones propias, es porque los pragmáticos como Merentes tienen el verdadero control del SICAD.
Recientemente, el presidente de CADIVI, Manuel Barroso, militar y miembro del entrono de Diosdado Cabello, fue removido del cargo que ostentaba desde 2006, y sustituido por Eudomar Tovar, quien se venía desempeñando como vice-presidente de operaciones del BCV y miembro del entorno de Merentes.
3. Si los pragmáticos están avanzando, se abre una ventana que el sector privado no debe desaprovechar.
El avance de los pragmáticos en el gobierno de Maduro se puede convertir en una oportunidad para la apertura hacia el sector privado. Es evidente que la puesta en marcha del SICAD como mecanismo alternativo obedece, en cierta forma, al lobby de los mismos empresarios (¿ligados al gobierno?) ante los elevados niveles de escasez.
Creemos que después del 14A, si Maduro se mantiene en el poder, habrá una pragmatización de la política económica. Maduro no tiene el liderazgo de Chávez y, desde ya, se observa que su gobierno no es un liderazgo único, sino un gobierno compartido con la presencia de varios actores con mucho poder. Entre ellos, Rafael Ramírez.
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